domingo, 6 de noviembre de 2011

Viajando a 250 Km por segundo hacia ninguna parte

Fue el descubrimiento más desconcertante hecho jamás, pieza clave de la llamada revolución científica en pleno Renacimiento. El astrónomo prusiano Nicolás Copérnico acababa de demostrar en 1543 que, lejos de ser la Tierra el centro inamovible del universo, como se había creído siempre, se movía alrededor del Sol. No podía saberse con certeza ni siquiera donde estábamos. Literalmente, de ser el centro del Universo, habíamos pasado a ser el centro de nada. De repente, nadie sabía en qué sitio estaba cada uno. Los humanos,, desde luego, se quedaron sin morada cierta. Es más, muchos científicos están convencidos ahora de que existen no uno, sino varios universos.
Mucha gente todavía no se ha acostumbrado a que no tengamos un lugar fijo en el que vivir, montados en una nube que viaja a 250 Kilómetros por segundo. ¿Puede haber señal más potente que ésta de la transitoriedad y vulnerabilidad de nuestro lugar en el cosmos? Hemos pasado de ser el centro del Universo a no estar en ninguna parte. no obstante, ¿cuántas personas siguen convencidas de lo contrario?
Fue la primera sorpresa al iniciar esta reflexión sobre el poder. Resulta que la decisión a la hora de elegir morada en el Universo -algo que podría tildarse de todo menos de irrelevante- no dependería en modo alguno del poder político establecido. Nadie tiene arte ni parte a la hora de decidir en donde vive uno: al segundo siguiente ya no sabemos donde estábamos en el anterior. Aunque la gente, individualmente, esté convencida de que elige su parcela, lo cierto es que su ubicación en en el Universo deprende de lo que estaba comprobando un científico ignorado, en su estudio, manejando una regla de cálculo. Fue el primer descubrimiento de que el poder verdadero, por lo menos el de elegir donde vive uno, está en la mente, esta vez, en la de un sabio. ¿O es acaso la parcela, el punto visto desde la distancia, más relevante que el bólido en el que está enclavado?
¿Hay alguien que se haya preguntado cuánto debe a la frágil atmósfera que rodea y abriga la atmósfera que rodea y abriga a la Tierra, completamente, como la tapa de cartón en una caja de zapatos? Aunque es tan frágil como esa tapa, la atmósfera protege a los habitantes de la Tierra de la fuerza de atracción repulsiva, del vacío amenazante, de las radiaciones cósmicas que tardarían un instante en destruirnos.
Nos abrimos paso a velocidades increíbles a través de miles y millones de estrellas, sin rumbo fijo, cambiando de espacio 250 Kilómetros cada segundo. ¿Cómo han podido creer los que nos precedieron durante casi dos millones de años que el mundo en el que ubicaron su morada tenía todas las virtudes y el de los demás no tenían ninguna? ¡ Nadie tenía un domicilio que pudiera tildar de "mío"!.
Después de cuatrocientos años hemos asimilado que no tenemos domicilio fijo y que, por tanto, es absurdo pretender que nuestra morada es mejor que la de los demás, que tampoco la tienen. Parecería razonable pensar que la primera manifestación del poder es ser capaz de haber elegido un sitio para vivir en el Universo, pero ese poder no lo tenemos.
Tampoco sabíamos hasta hace muy poco tiempo, hasta que la ciencia empezó a irrumpir en la cultura popular, lo que nos pasaba por dentro. la utilización del método científico se había supeditado, lógicamente, a contar primero con algún avance tecnológico que nos permita medir los procesos internos. ¿Tenemos ya algo seguro? Sí, por primera vez en la historia de la evolución contamos con algunos conocimientos para comprender el mundo al margen de las antiguas certezas equivocadas. Además, o sobre todo, empezamos a descubrir el poder inigualable de la manada de la que formamos parte y a saber, por ello, lo que nos pasa por dentro.

1 comentario:

  1. ... Vale... ahora relájate y respira... XDD

    no sé cómo carajo has llega a relacionar el universo con el cuerpo y como tengo glándulas cordonales y foliculares que estudiar, hoy no voy a pararme a pensarlo XDU

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